lunes, 17 de septiembre de 2007

Primera Publicación en Cuadernos del Maule

La primera publicación en Cuadernos del Maule, nos trae los siguentes poetas y una selección de sus poemas. Les invito a disfrutar de esta muestra, esperamos sea la primera de muchas.


Juan Muñoz Veillon (Talca)



Complicidad de los parques

a Maruja y Raúl

¿Quién te avisó de lo radiante en la mañana?

¿Acaso de los árboles altísimos la soledad o el pasto te llamaron?

¿Es casual el silencio que atraviesas ahora

como si no existiera más que el aire?

¿Qué es esto de extasiar mi humanidad y detenerla,

toda la vida ajena y las manos flotando,

imantado a tu vuelo?

¿De qué modo te asumo, parpadeo de polen,

jugando en el espacio y dividiéndolo?

¿Por qué tu aparición ahora, tijera entre las hojas,

inusitada golondrina infante sin futuro en el éter?

¿De qué ovario de seda te escapaste mensaje?

Por ventura, ¿no vienes de los besos que faltan

y juegas con el himen de las flores sin saber

de aquello que no vuelve?

¿Quieres decirme algo que no entiendo?

¿No querrás que se nuble la mañana de recuerdos

o tan sólo pretendes que vuelva a perseguirte?

¿Por qué me has invitado a este presentimiento

si aún no es mediodía

y tu vida es más breve que el brindis de algún pájaro?

¿Por qué me acosas, dilo, campanilla silente,

enloquecida partitura del ámbito?

Odalisca inocente, lirio que vuela, dime

si eres más que este arrobo,

algo más que este pálpito,

alguna soledad.

¿O quieres advertirme que se acerca

la poderosa sombra de esa lámpara

cuyo abrazo es la víspera de cada noche?

¿No será que huyes sin tino, máquina de espejismos

que no sabe vivir sino como ilusión?

Yo sé por qué has venido.

Yo sé porqué me rondas, hacedora de infancias fugada de sí misma.

Telegrama del vuelo que me miente,

hostia de luna suelta al universo verde,

desorden de las sílabas que no tocan el agua,

epifanía

que la naturaleza dispone cuando quiere.




Carlos Moraga Rios














INVISIBLE

La relación del tiempo y lo sucedido

parece pequeña, invisible...

y es infinita como el hilo

de un volantín de estrellas.

Las cosas suceden... no se detienen.

Es un tráfago incesante... suceden.

Caminas...no piensas,

te dejas llevar

sin imaginar que un día

perderás la estrella.

Pero hay tantas en el cielo.

¿O están en tus sueños?

Se mecen en el viento cotidiano

y caminas... no piensas,

te dejas llevar.

A veces tus embates vencen,

en otras, la estrella flota y se va.

Déjala ir, si hay tantas...

más aún en tus sueños.

¿O no las hay?

Entonces caminas...

No piensas...

Te dejas llevar.


Silvia Rodríguez

















Esta alma

esculpió en mi cuerpo

Miradas y formas inacabadas,

Vírgenes y demonios invictos

Travesías sin mapa a seguir

Por océanos de barro.

Esta alma que me lleva a la ausencia

De esa parte mía que aún es distancia.

Mi centinela de insomnios rayados.

Mi ángel a la intemperie,

El espejo donde contemplo los días

Muriendo como mueren los árboles

... así ...

... por dentro.

A Pesar De Todo

no me canso de ser mamífera

bípeda y sangrante todos los meses

De ser clítoris y hormonas terminales

aunque a veces sea loba

soy mujer como perra en celo

y gusto enamorar a hombres

sólo para saber cuanto soportan.

Recuerden soy hormonal

una ciber sindicalista

en busca de trabajo

una yegua sin domar

esperando la menopausia.

Pero aún, esta mamífera sangra

tiene hormonas y pechugas naturales

y para terminar de rayar el espejo

cesante

como cualquier hombre.

Entre páginas cubiertas de hambre

y noches quemadas a puro café

continuo

con la voz pegada en el espejo

pensando si mañana seré la misma

que hoy tropieza con la ciudad

fumando, enloqueciendo

volviendo a fumar.

Mientras me desvisto de esta piel

la niña que fui observa

entre humo y silencio

a la extraña que se viste

con la piel que seré mañana.











Juan Muñoz Veillon

MÉNAGE à TROIS

Él me ordenó que lo esperara aquí, al mediodía, en la última banca frente al obelisco, pero han pasado más de dos horas y no llega. Su modo tan serio me hizo reír al principio, pero ahora entiendo que deberá ser siempre así, para que nadie de la Oficina se entere. Además, ¿quién podría comprenderlo? Si hasta yo me sorprendí la noche de fin de año, cuando sujetó mis dedos al pasarme la copa de champagne y me dijo algo sobre el nuevo siglo, que no entendí. Pero su mirada fue tan sugerente, tan significativa y poderosa en medio de la vulgaridad de la gente del Banco, que me dejó hechizado...

La alameda se está quedando vacía y ya es la hora del almuerzo. ¿Qué voy a hacer, si me quedé el fin de semana sólo para verlo? ¿Por qué seré tan tonto, preparándome y haciéndome expectativas si a lo mejor soy muy poca cosa para alguien de su nivel? ¿O me estará haciendo sufrir para que yo le sea más fácil, más sumiso todavía? Él se da cuenta cómo lo miro cada vez que paso por su escritorio, pero ¿deberé estar siempre a la espera de una señal, de un gesto suyo que ilumine mi vida? ¿Habrá entendido que nada más me importa? ¿Que lo único que quiero es su dominio, sentirlo cerca y dejar que me toque, que sea él… ¡Y si le escribo diciéndole que desde que se fijó en mí le pertenezco?...

Absorto, no escuchó la bocina ni menos advirtió los llamados de la rubia virago que acompañaba a su Jefe. Hasta que él se bajó del auto, le cogió de un brazo y le dijo al oído que pasarían la tarde juntos...

Juan Muñoz Veillon


Gabriel Rodríguez


















POETICA

Ayer deposité en un mausoleo

los últimos despojos

de las palabras muertas.

Ya no estoy para banalidades.

Que nadie se queje de las consecuencias.

No por mucho jugar con papeles

se hace camino de poeta.

La poesía no es dialecto,

pancarta,

chiste,

sicología,

argumento.

Poesía es nombrarlo todo de nuevo

y el título de poeta sólo lo otorga el pueblo.


Sylvia Rojas P.












Vivir y morir

Nos pasa…
que teniendo corazón
pareciera que es mejor no tenerlo
y que tanta vida vana,
nos barre el latido

que viviendo una vida
pareciéramos vivir dos

hay un corazón en mí queriendo vivir
y un corazón fuera de mí, muriendo

hay un pulso dentro de mí
que quiere vivir

hay un pulso fuera de mí
que pide morir.

a veces el que está dentro
no quiere al que está fuera

otras, el que está fuera,
quiere ver morir al que está dentro

y así, me arrastro entre dos fuerzas
una que viviendo desea morir
y otra que muriendo desea que viva.


Kato Cortés








SUJETO DEL DÍA


Y rindes

hermoso porfiado

pleitesía a la Esperanza.

Acaso por ello te amo. Tus zapatos gastados

como las márgenes de un pájaro penetrando en el viento.

Los extremos de tus mangas

sucios como las comisuras de un niño...

Qué bello estás hoy

Sujeto del Día

redescubres la Esperanza. No sabes si la quietud

es una misma piedra redonda de la ribera

si el Sol de los libros pesa lo que el caracol de tu jardín

si existieron en la vida Kafka

los Ojos claros, serenos de Gutierre de Cetina

o el reflejo de la brisa

en las mejillas de Wilde. No sabes

si a las seis de la mañana el aroma del apio droga a los caballos

si la hojita de orégano en la sopa es un equilibrio infinito

si el circo vendrá esta primavera

junto a sus bellas acróbatas con celulitis

y aliento a lucky strike.

Sólo sabes que tienes Esperanza

que no

todo

ha de ser tan malo

aunque

todo

te esté diciendo lo contrario.

Has soñado cuatro cosas irracionales

te has tropezado en la acera y has reído

la cara del espejo está reseca después de afeitarte

el antisudoral te irrita las axilas y te irritan tantas miserias más

pero tienes Esperanza y puedes irte a la misma mierda

sin que esa imagen te importe mucho al fin y al cabo.


Rodrígo Jara










LAS MUJERES DE CALLE BALMACEDA


(A mi abuela, que vivió cien años)

Las niñas de Balmaceda no arrullan muñecas Barbie

no aparecen promocionando pañales Pampers

ni van a la catedral los sábados

a compartir la hostia de los ricos.

Las niñas de Balmaceda mecen a sus hermanos

tejen coronas con ramas de sauce

y son inmensamente felices

tanto que se olvidan del hambre y del olvido.

Las muchachas de Balmaceda se casan en abril

con hombres que conocieron en marzo

hombres de manos ásperas

que las doblan en edad y en tristeza.

Las mujeres de Balmaceda crían hijos en el polvo

y para el polvo

crían los suyos

los de otras

y los lanzan al mundo como plumas al río

/que va a ninguna parte.

Las mujeres de Balmaceda aman a hombres de piedra

aman como van al mercado

/en bicicleta

y luego envejecen alrededor del brasero

cebando mates al anochecer

mates que humedecen e iluminan

las historias simples de la cuadra.

Las mujeres de Balmaceda no conocen los espejos

se peinan con esqueletos de pescado

y lloran lloran lloran

para que sus lágrimas renueven los surcos

/resecos de la cara.

Las mujeres de Balmaceda no saben de letras

de filosofía ni de liberación

se queman las pestañas zurciendo calcetines

son especialistas en química de ollas

y Mesías para repartir un plato vacío

entre veinte chiquillos hambrientos


Alberto Navero






7,30 pm

Esta es la hora en que asoman las estrellas.

Todas las estrellas lentamente

aproximan su brillo falso.

Como si diminutos diamantes

cayeran del secreto saco del joyero.

Los autos apresurados trasladan

a sus ansiosos

amos después del paseo dominical.

The way you look tonight, canta dulcemente

Madeleine.

Ella no sabe que observo las estrellas

desde mi ventana orientada al sur

y pienso en los autos que colman

carreteras y caminos vecinales.

No quiero pensar en ella.

Mejor pienso en la lenta muerte del día,

pero sin querer asomarme a la orilla

escéptica del día moribundo.

Asusta un tema tan abismal.

Madeleine me inunda con sus

vocales melodiosas (heaven to me),

no imagina, nada sabe

y no sabrá...

lo que es mirar por la ventana

y dar la bienvenida a las primeras

estrellas que descienden de sus

coches empolvados.



Francisco Mesa Latorre











CIUDAD




He salido a caminar

bajo el cemento azul

de mi ciudad dormida.

El río muere en los

talleres industriales.

Los pescadores han emigrado

y los barcos factorías nos saludan

con banderas adornadas de riquezas.

El Mutrún amurallado esperando

a Drake,

mientras Mesa-Seco en hondonadas

de silencio ilumina algún falucho

en el eterno mar.

El tren de trocha angosta

ha cambiado sus pasajeros

por la pulpa blanca.



Jenny Fuentes


MI CASA ESTÁ CUBRIÉNDOSE DE RAÍCES

Mi casa está cubriéndose de raíces

que crecen vertiginosas

como raíces asediando la tierra.

Todo transcurre sin asombro

como si fuera lo más normal del mundo

pero van bifurcándose por los muros

clausurando puertas y ventanas

arrasando con el orden

invadiendo el íntimo desorden de mi cuarto

y una mañana de esas

vas a mirarte al espejo

pero sólo alcanzas a ver tu frente

y la línea de tu pelo

dividiendo tu cabeza en dos hemisferios

y luego buscas tus zapatos

que

dónde

dejaron

mis

zapatos

pero todos caminan por la casa

intentando seguir con su rutina,

entonces recuerdas a Gregorio Samsa

“pobre bicho” piensas

y no te impacientas

mientras las raíces se retuercen

empeñadas en atrapar arañas.

A esas alturas

la casa se encuentra sepultada hasta los tuétanos

en esa maraña invasora.

Ya nada te sorprende

hasta el instante en que oyes ladrar afuera

y quieres salir de allí

luchando en vano:

las raíces se han anquilosado ya en tus huesos

y ni siquiera tendrás la suerte

de morir como perro.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Francisco Mesa fue mi profesor de historia, si me puedieran contactar con él sería genial. Su poema me recordó la ciudad desde este país tan lejano.


Saludos maulinos.

Cuadernos del Maule dijo...

Gracias por visitarnos, espero conseguir esta noche su mail . escríbenos a cuadernosmaule@gmail.com y lo enviaré

Saludos Roberto