sábado, 6 de octubre de 2007

Leonardo Villarroel Lobos


Poeta talquino por adopción, nace en 1930 en Putaendo. Los años de su adolescencia y la continuación de sus estudios lo habrán de llevar a los Seminarios de San Felipe y Santiago. Escribe desde los 17 años alentado por su participación en distintas academias literarias. Su primera aparición en un medio de prensa fue en las páginas del diario Ilustrado, 1952. Sus publicaciones: “Cardopalabras”, Premio de la Sociedad de Escritores de Talca 1988; “Los no de algunos porqué...” (1991); “Sonetos para soldados y canto a la tropa que pasa” (1991); “102 sonetos y un solo país” (1994): “Huinquilemu” poema extenso (1994), y “Un barrio entre páginas”.

Su vida profesional siempre estuvo ligada al servicio de su asignatura, el castellano, y ha sido columnista habitual del Diario El Centro, séptima región, desde su fundación. Más allá de su compromiso poético, permanece ceñido en su quehacer literario al hombre y su libertad. Desde su refugio “El almendral” nos saluda y regala estos versos para disfrute de nuestros ávidos lectores.

EL BESO

Mariposa del alma, tensa ya en la mirada,

trozo de luna blanca sobre la greda fresca,

sílaba del aceite y palabra no gustada

o quizás si por gustada nunca envanecida,

abeja herida sin par por la corola abierta,

silencio de paso en palabra jamás hablada,

gaviota de alguna ola en la noche detenida,

vuelo a punto en línea de oscuridad al alba,

pétalo de espuma aprisionado en red vacía,

vilano del horizonte en bandadas que pasan

y en la voz del tiempo siempre la misma semilla,

farol encendido en calle nunca caminada,

beso no pensado en la frente pregunta tibia

o corpiño sin broches en copa no trizada,

la misma oleaje, brisa cintura y vendimia,

la del pie descalzo al borde de huella en la playa,

la del cuerpo, arena, al viento, sal y viento el alma

en tanto el beso puro, invisible y palpitante,

voz de papel a la deriva en curso ondulante,

vacila antes de precipitarse en la cascada.

“De un árbol tal vez sus ramas mis calles

y de ellas verdes ventanas sus hojas

viendo pasar por la tierra sus sombras

al paso del sol cruzando mis valles”

De “102 sonetos y un solo país”



5 comentarios:

Roberto dijo...

Recuerdo al profe Villaroel cuando llegaba en su bicicleta al partido y leía, para cualquier ocasión, un poema que se escuchaba en silencio.

Saludos maulinos.

Palmenia dijo...

Un gusto encontrarme en este cuaderno con tan bellos versos. Su hija me regalo uno de sus libros. Sin ser adicta a la poesia me hice adicta a sus poemas.
Muy buen escritor!
Palmenia

Anónimo dijo...

Soy Marcela, una de las dos hijas de Leonardo. Gracias a los responsables de esta página por acercarme a sus letras.
Te extrano, mi viejo.

Anónimo dijo...

Fui alumna de el lo busque con la esperanza deque estuviera vivo por lo que leo no tengo grandes recuerdos un excelente profesor y poeta

Soto García Poeta dijo...

Es una de esas personas que jamás se olvida, el incentivó mis primeras metáforas, mis primeros inicios de poemas y en gran parte gracias a el ahora escribo.